ASEDH
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A través del IMCE – Instituto Mente, Cerebro & Educación, la ASEDH participa activamente en el fomento de la ciencia del aprendizaje, implementando diferentes propuestas de formación,  sustentadas en evidencias científicas. En la actualidad, es de vital importancia, entender cómo ocurre el aprendizaje, desde diferentes enfoques, principalmente el neurobiológico, para promover cambios profundos y seguros en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Los programas del IMCE permiten unir investigación, teoría y sugerencias para la práctica. Desde un nuevo modelo de formación de formadores, deseamos conformar una nueva generación de profesionales comprometidos con la innovación de su práctica inspirada en la evidencia.

En este sentido, establecimos cinco principios básicos para fundamentar nuestras propuestas de formación:

  1. Evidencias científicas que permiten mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje: sin duda alguna, el cerebro humano es el responsable del proceso de aprendizaje. Contamos, en la actualidad, con un cuerpo de evidencias científicas que permite mejorar el proceso de aprendizaje de los estudiantes desde una base sólida, razón por la cual se sugiere fuertemente considerar, en las escuelas, estos conocimientos (Baker, Salinas y Eslinger, 2012; Prudy y Morrison, 2009
  2. Conocimiento elemental para el educador sobre el funcionamiento del cerebro humano: la neurociencia debe formar parte del acervo intelectual de cada docente, en tanto trabajan de forma primordial y fundamental con el órgano principal del proceso de aprendizaje (Carew y Magsamen, 2010; Coch, 2018).
  3. Comprensión de la variabilidad individual en los procesos de desarrollo y aprendizaje: teniendo en cuenta que el desarrollo de los niños y adolescentes es un proceso complejo y único que posee muchos componentes de análisis, es necesaria una mirada interdisciplinaria para llevar a cabo estrategias que conlleven efectos positivos (Coch, 2018) y considerar la variabilidad individual (entender y respetar los procesos de desarrollo y aprendizaje vinculados al proceso de  neurodesarrollo del individuo).
  4. Desarrollo de capacidades y habilidades específicas: al conocer el funcionamiento del cerebro, se puede determinar qué capacidades o habilidades pueden ser estimuladas o entrenadas para mejorar los procesos de aprendizaje y desarrollo de un individuo. Saber cómo funciona la base neurobiológica que sustenta diversas capacidades y habilidades (cognitivas, emocionales, morales, sensorio-motoras y sociales) permitirá diseñar y estructurar de forma óptima nuevas estrategias de enseñanza, innovar los materiales pedagógicos y mejorar los ambientes de aprendizaje (Ansari, De Smedt y Grabner, 2011; Huang, Liu, Shadiev, Shen y Hwang, 2014; Liu et al., 2014; Liu et al., 2015).
  5. Transformación del perfil docente y de la práctica pedagógica inspirada en evidencia científica: conocer y entender al cerebro humano abre un campo multidimensional a los educadores para que puedan mejorar su perfil y su relación con los estudiantes; innovar su propuesta de enseñanza; y perfeccionar su metodología, sus recursos y las formas de evaluar lo aprendido. Todos estos desafíos se hacen más fáciles de vencer si el educador y el ambiente de aprendizaje están matizados por emociones positivas, por relaciones interpersonales saludables y por un proceso de enseñanza centrado en el estudiante.

Todos los programas de formación encontrarás en IMCE – Instituto Mente, Cerebro & Educación